Suspiratorio
2025. Caminata sonoraXVIII Festival Internacional de Arte Sonoro | Tsonami 2025
Cerro Alegre, Valparaíso, Chile, 19 de enero de 2025.
Suspiratorio fue una Caminata de escucha acontecida en el marco del XVIII Festival Internacional de Arte Sonoro TSONAMI - Edición Atmosférica. n este recorrido guiado entre la playa Las Torpederas y el Faro Punta Ángeles en Playa Ancha, compartimos la transición de la luz a la oscuridad con relatos reunidos en entrevistas espontáneas y lecturas en torno a las Animitas y otros memoriales visitados durante mis días en Tsonami.

No solo los muertos les generan problemas geográficos a los vivos –ubicar sitios, inventar lugares– sino que son literalmente geógrafos. Dibujan otras rutas, otros caminos, otras fronteras, otros espacios.1
En este recorrido comentado al atardecer compartí el devenir de mi intención de encontrar un lugar en Valparaíso donde ver el sol ponerse sobre el océano para apreciar el espectáculo del ocaso con todos los sentidos. Buscando ese sitio me encontré con otro tipo de espacio, donde historias de vidas y muertes se cruzan. Donde cielo y mar, piedra y ofrenda, memoria y fe se cruzan.
El recorrido inició en la playa Las Torpederas y culminó en el Faro Punta Ángeles en Playa Ancha, durante la transición de la luz a la oscuridad. En cada estación de la caminata compartí lecturas de textos y poesías -sugeridas y halladas- en torno a las animitas y otros memoriales visitados durante mi tiempo en Tsonami y audios de conversaciones espontáneas registradas en los días previos. Al cierre del encuentro, algún angelito se hizo presente en el cometa Atlas, espectáculo que nos sorprendió y nos hizo permanecer avistando el cielo ya entrada la noche.
Algunos fragmentos seleccionados del texto polifónico que acompañó la caminata se pueden leer a continuación:
Tenía como 14 años, le gustaba bucear y estaba en la escuela aquí con los muchachos de buceo y salvavidas. (...) Y por eso a él le hicieron un monumento aquí, porque le gustaba mucho venir pa’ acá todos los días. Y allá en el mar le pusieron una lápida. Está sumergida en el mar, entonces cuando los buzos llegan aquí, van a ver su nombre y le hacen como un honor al muchachito (...).2
(...) Yo me encontré con la mamá y el padrastro de ella. Y conversamos aquí cuando le estaban haciendo esos muritos. (...) Yo viví en España y cuando llegué, leí en el periódico y me dio una nostalgia… Y vine a pedirle a ella, y de ahí que he venido seguido, seguido, seguido. (...) le pido por mis hijos, por mi familia, por todo. (...) ¡Pero muy milagrosa la Panchita!. Por cierto esa carátula que está en medio la puse yo.3
(...) Esa piedra, ante la asombrosa recurrencia de los cuerpos que acudían incrementando la muerte, debió ser dinamitada parcialmente en el inicio de los años 80 para detener su trágico mito. (...)
El escenario público que demarcó “La piedra feliz” fue destruido por la dictadura. Una lectura posible es que la muerte por decisión propia no fue aceptada. Posiblemente pudo ser vista como un agravio o una cuenta pendiente o leída como crítica social al sistema. Una forma de subversión, el hilo candente de un pasado, la negación del fin de un tiempo, el vacío, el “horror vacui”. Es posible tejer una línea entre los cuerpos y el mar, una línea sutil, sugerente, incierta, entre los vuelos de la muerte y la dinamita en la piedra. Los haces de sentido y sinsentido se cruzan en medio del vacío de los movimientos históricos.4
Lo que pasa es que el Emilio Dubois es un personaje que le robaba a los ricos para ayudar a los pobres y es muy milagroso. Yo te cuento por experiencia propia.
Yo tenía algo, como imposible de cumplir, algo era como muy, muy imposible. Y nosotros personalmente como familia le pedimos eso imposible y él me lo concedió.
(...) Y por eso que toda la gente le pone animitas, todas esas cosas, porque le tienen mucha fe. Y ha hecho muchos favores. (...) Y también hay que tener presente que si tu le prometes velas o flores, o lo que tú le prometas ir a dejarle, tienes que ir a dejárselo (...) porque son muy cobradores, al igual que el Martín Busca.5
(...) El mensaje no estaba escrito con palabras,
las voces salían de otros rincones,
se multiplicaban en otras aguas
(...) porque no eran las mismas profundidades,
opacadas, luminosas, aunque múltiples,
azules azules
como el cielo,
que es distinto en todas partes.6
1 Fragmento del primer capítulo de A la salud de los muertos. Relatos de quienes quedan, Vinciane Despret, 2021.
2 Testimonio de Héctor Macías, grabado en el Memorial de Víctor el 13 de enero de 2025.
3 Juan, grabado en el Memorial de Panchita el 16 de enero de 2025. 4 Fragmentos del ensayo “Salto y vacío”, Diamela Eltit., 2021. Disponible en: revistasantiago.cl/sociedad/salto-y-vacio/
5 Andrea, florista. Cementerio N°3 de Playa Ancha, 16 de enero de 2025. 6 Poema "Ángeles" de Adrián Cortés Zamorano. En Poetas en la Quinta, Antología, 1999.

Fotos: Raúl Goycoolea
Lecturas
Fragmento del primer capitulo de A la salud de los muertos. Relatos de quienes quedan, Vinciane Despret, 2021.
Fragmentos del ensayo “Salto y vacío”, Diamela Eltit., 2021.
Poema “Cielo en duda”. En Falso cielo, Valeria Vargas, 1997.
Poema "La piedra feliz". En La piedra feliz y otros tangos, Enrique Moro, 1996.
Placa ofrendada por M. G. E. en la tumba de Emile Dubois el 20 de septiembre de 2020. Cementerio N°3, Playa Ancha, Valparaíso.
Fragmento del Poema “En Paz”. Amado Nervo, 1916. Encontrado en placa anónima en la tumba de Emile Dubois. Cementerio N°3, Playa Ancha, Valparaíso.
Poema "Ángeles" de Adrián Cortés Zamorano. En Poetas en la Quinta, Antología, 1999.
Testimonios
Héctor Macías, grabado en el Memorial de Víctor el 13 de enero de 2025.
Juan, grabado en el Memorial de Panchita el 16 de enero de 2025.
Tomás, vendedor de Cola de mono y otros licores en Playa Las Torpederas, 13 de enero de 2025.
Guillermo, trabajador del Cementerio N°3 de Playa Ancha, 16 de enero de 2025.
Señora que cuida autos en el Cementerio, 16 de enero de 2025.
Andrea, florista. Cementerio N°3 de Playa Ancha, 16 de enero de 2025.